Caminos escolares seguros

| December 14, 2010

¿Cómo invertir la tendencia de que cada vez más los niños se llevan al colegio en coche y hacer que se suban a la bici en su lugar? Herramientas como los análisis del itinerario escolar y la políticas de tráfico contribuyen a sistematizar los esfuerzos por lograr unos caminos escolares seguros y un uso óptimo de los recursos.

Por Ulrich Bach y Malene Kofod Nielsen, ingenieros civiles, COWI a/s

¿Por qué caminos escolares seguros?
Según la policía de tráfico de Dinamarca, corresponde a la policía y a la autoridad competente de tráfico, previa consulta con las escuelas, adoptar medidas para proteger a los niños de los peligros del tráfico rodado en su desplazamiento de ida y vuelta al colegio.

Pero lograr unos caminos escolares seguros también es una cuestión de sentido común, puesto que hace que los padres se atrevan a dejar que sus hijos vayan andando o en bici al colegio. Los niños se espabilan más, hacen ejercicio y aprenden a desplazarse de modo disciplinado en bici. Unos caminos escolares inseguros propician, en cambio, que más niños se desplacen al colegio sentados en el asiento trasero del coche con las resultantes consecuencias negativas.

El diálogo con la escuela
Un diálogo continuado entre la policía, las autoridades competentes de tráfico y las escuelas contribuye a hacer de la seguridad en los caminos escolares una prioridad para todas las partes. Este diálogo propicia pequeñas y grandes iniciativas físicas y, en especial, iniciativas que promueven cambios de conducta. La colaboración en información y campañas dirigidas a niños y padres mejora la seguridad en los desplazamientos al colegio y desencadena una espiral positiva.

Aumenta la seguridad vial en los caminos escolares > Los padres sienten que es seguro ir en bici o a pie al colegio > Los niños van en bici o a pie. Menos niños en coche > Disminuye el tráfico en los caminos escolares

Análisis del itinerario escolar y política de tráfico
Los análisis del itinerario escolar constituyen un método eficaz para recabar datos sobre los hábitos de transporte de los alumnos. Los análisis pueden llevarse a cabo por internet de modo que los alumnos respondan a preguntas sobre sus hábitos de transporte. Los alumnos trazan su itinerario de ida y vuelta al colegio en un mapa e indican la parte del trayecto donde se sienten inseguros.

Las respuestas se recogen en una base de datos GIS que proporciona a las autoridades competentes de tráfico una visión de conjunto de fácil acceso sobre el itinerario de los alumnos y los tramos inseguros.
Los resultados se pueden utilizar de maneras distintas. Los hábitos de transporte de los alumnos pueden emplearse, por ejemplo, para llamar la atención sobre el tema y para elaborar políticas de tráfico en las escuelas. Las políticas de tráfico pueden recoger directrices sobre el uso de la bici en horario escolar, así como una estrategia para promover el desplazamiento a pie o en bici al colegio. Los análisis del itinerario escolar permiten fijar objetivos concretos de cuántos alumnos van en bici al colegio. El análisis efectuado en 18 escuelas del municipio danés de Aalborg indica que un 39 % de alumnos se desplaza en bici al colegio, un 26 % va andando, y a un 27 % les llevan en coche. El objetivo es que no haya más de un 10 % de alumnos que lleguen al colegio en coche, así que el análisis contribuye a llamar la atención sobre el hecho de que, si bien muchos alumnos ya van en bici o andando al colegio, es necesario poner medidas en práctica para lograr el objetivo fijado.

Además, el mapa del recorrido de los alumnos puede emplearse para identificar itinerarios escolares que sirvan a las autoridades competentes de tráfico para priorizar los recursos disponibles para la mejora de los caminos escolares. La identificación de itinerarios también puede servir para elaborar propuestas de solución concretas de mejora de la seguridad vial o de la percepción de seguridad. Algunas de las propuestas de solución podrían ser la habilitación de isletas, carriles bici, la mejora de la visibilidad en cruces o intersecciones, además de la identificación de lugares de parada alternativos.
El número de alumnos que se desplazan por un tramo determinado, incluida la valoración de la posibilidad de transferir a alumnos de rutas alternativas, puede servir de argumentación para dar prioridad a una propuesta determinada.

Perspectivas
Los análisis del itinerario escolar y las políticas de tráfico contribuyen a sistematizar los esfuerzos por lograr unos caminos escolares seguros. Su elaboración propicia, además, la divulgación del tema en las escuelas y entre los padres. También puede servir de herramienta a las autoridades de tráfico y las escuelas para dar prioridad a determinadas iniciativas en la comunidad local. Este procedimiento contribuye a aprovechar óptimamente los recursos y a romper el círculo vicioso de que cada vez más se lleva a los niños al colegio en coche. Las experiencias muestran que este enfoque funciona y que es posible influir positivamente en que los niños se suban a la bici en vez de al coche.

En la calle Ballingvej, en la localidad danesa de Hem, se estableció una isleta para que fuera más fácil para los alumnos cruzar la calle.

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Category: December 2010, Newsletters in Spanish

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