El mayordomo de bicicletas: cambiando advertencias por engrases y sonrisas

| November 15, 2010

La principal tarea del mayordomo de bicicletas es la de colocar las bicicletas mal aparcadas correctamente en el aparcabicicletas, siempre con buen humor y con una sonrisa en la boca. El mayordomo no sólo cambia las bicicletas de lugar, sino que también se dedica a engrasarles la cadena y a inflarles los neumáticos, si hace falta.

Este último medio año, Copenhague ha tenido a un mayordomo de bicicletas trabajando en 6 estaciones de metro de la ciudad. El proyecto del mayordomo de bicicletas se integra en la estrategia del Municipio de Copenhague por ser la mejor ciudad ciclista del mundo. La idea es cambiar una advertencia por una sonrisa y un buen servicio con la esperanza de que los ciclistas estarán más motivados para cambiar de conducta después de una buena experiencia. El propio mayordomo de bicicletas es contratado como parte de un proyecto de activación laboral para la reinserción de desempleados de larga duración.

¿Por qué se cambian de lugar las bicicletas?

Las bicicletas estacionadas fuera del aparcabicicletas son una molestia para los peatones que se desplazan por las plataformas de la estación. Sin embargo, el principal problema está en que las bicicletas bloquean importantes bocas de incendios y salidas de emergencia, por las que transitan ambulancias y coches de bomberos en situaciones de emergencia, como puede ser un incendio en el metro. Por eso es importante que las bicicletas estén correctamente aparcadas y no sean un obstáculo.

¿Adónde se trasladan las bicicletas y cómo las encuentran sus propietarios?

En las 6 estaciones de metro, hay varias señales que explican amablemente dónde aparcar y por qué. También indican que el mayordomo de bicicletas puede cambiar de sitio una bicicleta y dónde encontrarla en caso de que ocurra. Además, el mayordomo coloca un pequeño folleto en el manillar de la bicicleta que ha cambiado de sitio informando a su propietario del proyecto y deseándole un buen día. Obviamente, a las bicicletas que se aparcan mal una y otra vez, no se les engrasa la cadena ni se les inflan los neumáticos.

Un proyecto piloto que parece funcionar

Pero son pocos los que se aprovechan de esta buena voluntad. Un cómputo de las bicicletas mal aparcadas antes y después de iniciarse el proyecto demuestra que, después del encuentro con el mayordomo, muchos menos ciclistas aparcan mal la bicicleta. Hasta ahora todo parece indicar que el proyecto está teniendo un gran éxito. Los ciclistas y los usuarios del metro están muy satisfechos. Y al mayordomo de bicicletas le encanta su nuevo trabajo.

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Category: Newsletters in Spanish, November 2010

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