Cómo crear condiciones de seguridad para los ciclistas en Dinamarca

| November 15, 2010

En Dinamarca, como en muchos otros países, la bicicleta se utiliza en el tiempo libre y para el deporte, pero también está extendido su uso como medio de transporte para ir y venir del trabajo y en los desplazamientos cortos en horas laborables etc.

En términos de seguridad vial, el gran número de ciclistas significa que los demás usuarios de la vía son conscientes de su presencia. Especialmente los automovilistas prevén la presencia de ciclistas en la red viaria y están atentos a su presencia mientras conducen, especialmente en las maniobras de giro. Esta toma de conciencia implica una gran seguridad, ya que los usuarios de la vía prevén la presencia de los demás, la respetan y están atentos los unos a los otros. No significa, no obstante, que los ciclistas no se vean involucrados en accidentes de tráfico. Sin embargo, hay pocos accidentes si se tiene en cuenta el número de usuarios.

La labor de Dinamarca en seguridad vial

A lo largo de muchos años, los servicios locales de vías de circulación de Dinamarca han destinado muchos recursos a seguir mejorando la seguridad vial de los ciclistas. Básicamente, las iniciativas pueden agruparse en torno a tres elementos principales:

1. Control
La policía se ocupa del elemento de control, que suele consistir en supervisar el cumplimiento de las normas de prioridad básicas como no cruzar en bicicleta un semáforo en rojo, no cruzar un paso de peatones en bicicleta, indicar los giros, usar luces durante la noche etc.

2. Influencia de la conducta
La influencia de la conducta consiste principalmente en la puesta en marcha de diversos tipos de campañas destinadas al cumplimiento de las normas de tráfico como el uso de luces de bicicleta, el uso de casco etc, además de campañas que pretenden llamar la atención de los automovilistas hacia la presencia de niños en bicicleta, por ejemplo. La educación vial en las escuelas, junto con las competiciones y pruebas, también es un elemento importante para influenciar la conducta, así como la participación activa de los padres en el entrenamiento de las habilidades ciclistas de sus hijos. Por último, buena parte de las iniciativas destinadas a influenciar la conducta consisten en promocionar la bicicleta y promover su uso en el día a día.

3. Mejoras físicas en la red de carreteras y carriles bici
En los nudos de comunicaciones hay varias iniciativas según se trate de cruces regulados por semáforos o señalizados. En los cruces regulados por semáforos, se utilizan con frecuencia una o varias de las siguientes iniciativas para garantizar la seguridad de los ciclistas:

• Recuadros marcados en azul para ciclistas y variantes de los mismos a lo largo de los cruces
• La línea de parada para automovilistas se sitúa 5 m por detrás de la de los ciclistas
• Se acortan los carriles bici en que los ciclistas han de circular junto a los automovilistas
• Semáforos para bicicletas que, por ejemplo, conceden luz verde a los ciclistas un poco antes que a los automovilistas
• Carriles de giro directo a la derecha que permiten a los ciclistas girar evitando el semáforo

En los cruces no regulados por semáforos, se han habilitado a menudo carriles bici en los tramos más transitados, donde los automovilistas suelen marcar las pautas del tráfico. En los tramos sin carril bici, rara vez se implementan iniciativas para los ciclistas, puesto que con frecuencia se trata de calles menos transitadas, donde el tráfico viene marcado por los usuarios vulnerables de la vía.

Se tiene muy en cuenta la presencia de ciclistas principalmente en las zonas urbanas, los nudos de comunicaciones y las calles menos transitadas. En las vías urbanas más transitadas y las vías urbanas con una velocidad máxima permitida superior a los 50 km/h, los ciclistas suelen estar protegidos por carriles bici para asegurar su separación física de los vehículos a motor. En estos tramos no existe la misma necesidad de tener muy presentes a los ciclistas. En las zonas rurales, las condiciones son distintas, ya que normalmente hay pocos ciclistas. Los ciclistas están más en peligro en este caso, puesto que a menudo no están protegidos, p.ej. mediante un carril bici, los automovilistas circulan a gran velocidad y, además, no prevén la presencia de ciclistas en estas carreteras.

El hecho de que automovilistas y ciclistas sean conscientes de su presencia mutua es, en suma, esencial para la seguridad vial en bicicleta, y esta conciencia aumenta cuanto mayor sea el número de ciclistas en la red viaria. Se trata de una espiral positiva.

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Category: Newsletters in Spanish, November 2010

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